
Desde
que existen las armas, se han construido replicas para su colección. Y
especialmente sobre las denominadas personales -sables, arcos, ballestas, etc-.
Así en su día aparecieron las replicas de las primeras armas de fuego, al
principio eran meras imitaciones estéticas, luego se fueron aplicando diversos
sistemas para realzar estas replicas, piezas móviles, pistones, detonantes,
accesorios...
En tiempos más recientes aparecieron las replicas
exactas de armas antiguas, especialmente de las de avancarga (carga frontal).
Estas características las hacían muy apreciadas por los coleccionistas, si bien
su uso era prácticamente para tiro a diana.
Paralelamente surgieron los juegos
denominados de «Guerra», donde los participantes sobre tableros demostraban sus
dotes de estrategia militar. Este tipo de juegos ha llegado a un gran
desarrollo con la informática en todas sus vertientes; Tanto en estrategia,
como en tiempo real, donde se manejan desde batallas en primera persona, a
liderar desde grupos a ejércitos, tanto en aviación, tanques, infantería,
comandos, buques, submarinos, etc., hasta tener que desenvolverse con juegos
que combinan los ejércitos con construcciones de un reino, país o planeta, incluso
a niveles interplanetarios. Todo ellos unidos por un mismo sentido, poder
desarrollar las capacidades personales sobre una determinada situación, sin los
peligros inherentes a esa misma situación en una realidad, donde el error o
mejor preparación del enemigo pudiera sernos irreparable.
Dentro del
atractivo que pueden ejercer ese tipo de juegos, la falta de un entorno real
que nos pueda envolver en la propia vivencia, siempre crea una situación de
falsa seguridad y de poder sentir realmente las sensaciones directamente.
Claro
esta, que lo que no podemos, ni debemos hacer es provocar esas situaciones o ir
a un punto del planeta donde sean reales (por desgracia siempre hay un lugar o
zona en conflicto militar). Pero actualmente, si que podemos sumergirnos en
esas vivencias, sin los peligros de una realidad demasiado comprometida.
¿Cómo?.
Pues como casi todo en esta humanidad, por la constante evolución. Seguramente
la cuestión empezó con los juguetes que simulaban, mediante detonantes y piezas
móviles a las armas reales, se fue pasando con las que lanzaban agua, corchos,
etc. Así se llegó al punto de tener una serie de replicas de armas que podían
asegurar entretenimiento sin peligro, pero había un hueco entre esos juguetes,
faltos de una presencia real, y las armas de aire comprimido con balines de
metal, que por su peligrosidad de crear daños físicos, no permitían reproducir
batallas. Así con el tiempo fueron apareciendo imitaciones de armas cortas y
largas que utilizaban el aire para impulsar bolas de plástico, pero seguían sin
poder adaptarse a la recreación de enfrentamientos por su falta de potencia,
dificultades de carga y capacidad de
tiro.
Entretanto en los años 80 apareció y
se expandió un nuevo deporte, el paintball, con el cual ya se podían realizar
escaramuzas de batallas, gracias a sus lanzadores de gas y las bolas de pintura, esta modalidad se hizo muy popular, e
creó clubes e instalaciones para practicarlo.
Como
era de prever, comenzaron a comercializarse las reproducciones de armas reales,
que integraban mecanismos de gas comprimido, aumentando así sus prestaciones y
la libre comercialización en España de este tipo de «juguetes».
Apareció
la posibilidad de aumentar la similitud de los combates, con la aparición de
armas con tiro en ráfaga y cargadores de mayor capacidad. Comenzaron a aparecer
armas que combinaban el gas con motores eléctricos. Y así llegó a la aparición
de las armas eléctricas, auténticas reproducciones, como las míticas K-47, M16,
SAS, FA-MAS, UZI, THOMPSON, etc. Con capacidades de disparo desde tiro a tiro,
ráfagas cortas y largas y con cargadores desde 40 a 600 bolas. Con motores
capaces de lanzar las bolas a unos 80 m. por segundo y a unos 30 m. de
distancia y con cadencias de hasta 1.200 disparos al minuto (20 por segundo) y
con baterías que aseguran un largo periodo de uso (el sistema de gas resulta
lento, pesado y limitado).
Todo
ello ha hecho posible una nueva y más real recreación de situaciones de
combate, donde la estrategia, la labor de equipo y experiencia del participante
hace vivir sensaciones únicas, utilizando armas de apariencia y hasta podríamos
decir con un funcionamiento que las hace difíciles de distinguir de las reales,
sin los peligros y limitaciones de otras especialidades.
Como
prueba de la similitud de las vivencias del uso de este tipo de «armas», es que
varios ejércitos y cuerpos policiales del mundo, las utilizan para su
adiestramiento y perfeccionamiento de sus unidades.
Participar
en las competiciones de ELECTRIC GUNS, es un entretenimiento lleno de
sensaciones, donde se reúnen la mejora de agilidad de reacción, el espíritu de
equipo, la descarga de adrenalina, etc.
¿Que es el airsoft?
Debido a las restricciones que se aplicaban en Japón en la tenencia de armas de fuego fuesen de cualquier tipo ó calibre, hizo que algunos empresarios se las ingeniaran para diseñar unas perfectas réplicas de las armas más famosas del mundo.
Ni que decir tiene que no se podían imaginar lo que provocaría esto, no sólo en Japón, sino en el resto del mundo, originando una aceptación sin precedentes, y creándose un verdadero movimiento de coleccionistas de éstas armas, y a la vez, de jugadores.
Las réplicas están propulsadas por un pequeño impulso de aire, generado por la corredera del arma a cada disparo (spring), gas que se almacena en un depósito en la misma réplica (gas), o un pequeño motor eléctrico que con una caja de mecanismos, impulsa un pistón (AEG). Los tres sistemas impulsan unas pequeñas bolitas de 6 milímetros de plástico, con un peso variable de entre 0´12 y 0´45 gramos, siendo el estándar de 0´2 gramos (2 décimas de gramo), impactando con una energía que en ningún caso supera los 0.5 julios.

La temática de precauciones que debe adoptar el usuario de éste tipo de armas, toma importancia debido al realismo de las réplicas, por lo que vienen a observarse las mismas normas de seguridad que si de armas reales se tratase.
Existen diferentes asociaciones de airsoft en diversos países del
mundo, que incluyen agrupaciones que se reúnen con fines puramente deportivos.
En España, éstas réplicas están reglamentadas como armas de 4º
categoría (armas de aire comprimido), debiendo el usuario registrarlas y
legalizarlas en su Ayuntamiento mediante una tarjeta de armas, siempre y cuando
vaya a utilizarlas fuera de su domicilio.
Para éste tipo de juegos, debe observarse una serie de normas de seguridad, ya que hay zonas de nuestra anatomía más sensibles y expuestas, como los ojos, siendo preceptiva la utilización de unas gafas de seguridad, con lentes de material orgánico.
Las de cristal son peligrosas, ya que además de estar prohibidas, en el hipotético caso de rotura, las esquirlas que se forman pueden dañar gravemente el globo ocular y ocasionar lesiones de importancia. Las gafas de protección deben de ser ligeras, no eliminar ángulo de visión, capaces de evaporar la transpiración para no empañar la visión, y ser capaces de aguantar un impacto directo a solo unos pocos centímetros, sin romperse ni agrietarse.
Los denominados juegos de guerra han evolucionado hasta convertirse en un pasatiempo practicado por todos aquellos que desean vivir la emoción y la tensión que generan.
Este deporte llegó del Japón hace algunos años y poco apoco se ha introducido en Europa. El Electric Guns está considerado como un deporte de aventura, el más divertido, el menos peligroso y sin duda el de mayor auge en todo el mundo.