ASMA DE ESFUERZO

 

Todos los asmáticos saben que el ejercicio les puede provocar una crisis. Esta crisis se llama asma de esfuerzo y tiene unas características muy interesantes que nos ayudan a evitarla.

La causa fundamental es por un enfriamiento rápido e intenso de los conductos que llevan el aire a los pulmones de manera que se pierde calor y humedad. Por lo tanto un buen calentamiento, empezando suavemente hasta alcanzar una intensidad moderada y de una duración de 10 a 15 minutos hará que estas vias aéreas se vayan preparando (como el resto del cuerpo) para el ejercicio. Por otro lado, todos los deportes que se hagan en ambientes calientes y húmedos evitarán que aparezca la crisis (natación, waterpolo, natación sincronizada...) y también aquellos deportes que se practiquen en salas cerradas, en las que normalmente el ambiente es más cálido que en el exterior.

Otra característica es que después una crisis de asma de esfuerzo la mayoría de los asmáticos tienen un periodo de tiempo que oscila entre una y dos horas en las que no aparecerá una crisis de gran intensidad. Esto es el periodo refractario. El calentamiento nos servirá para provocar unas pequeñas crisis casi imperceptibles que evitarán crisis más intensas. El inicio de la actividad física debe ser orientado a ejercicios a intérvalos. Es decir, intensidades altas, de poca duración y con recuperaciones entre los ejercicios casi completas. La gran mayoría de los deportes tanto de equipos como individuales son así, el fútbol, el baloncesto, el balonmano, el tenis, el karate, el judo, el taekwondo, la esgrima...

Debe considerarse que cuando iniciamos una actividad física por vez primera todos nos cansamos, sentimos fatiga y sensación de ahogo porque nuestra condición física es pobre. La del niño con asma, que no ha hecho nada antes lo es más. Por eso, la adaptación debe ser progresiva.para que con el tiempo aprenda como es la sensación de ahogo por un ejercicio de cierta intensidad y cual por la crisis de asma.

A veces, un número reducido de asmáticos tienen una crisis de asma al cabo de unas dos o cuatro horas después de haber hecho el ejercicio, A esto se le llama asma de aparición tardía y se soluciona con el tratamiento medicamentoso. Los asmáticos que hacen ejercicio con cierta frecuencia no tienen esta crisis o es casi imperceptible.