| Uno de
los dichos populares mas conocidos es el
que dice, que una imagen vale mas que mil
palabras. Pues bien, la imagen de Chapu
de aqui arriba, refleja bien a las claras
la desolación que cayó sobre el Buesa
Arena en los últimos instantes del
juego. Toallas en la cara, rostros
cariacontecidos, un banquillo mudo,
incrédulo, con Chapu, Mache, Scola y
Splitter eliminados y sin poder volver a
competir en el parquet del Buesa Arena,
quien sabe si hasta la temporada que
viene, o quizas quitando esta última
parte. La grada intentaba insuflar animos
en la expedición baskonista,
reconociendo la gran temporada que nos
han brindado, y estando una vez mas tanto
en los buenos momentos, como en los
malos, pero animar ayer a algún miembro
del Baskonia, era tarea imposible. Y es que pocas
cosas salieron bien en el partido de
ayer. Tras un primer cuarto lleno de
igualdad en el que ninguno de los dos
equipos marcaba diferencias respecto al
otro, llegó uno de los momentos clave
del partido: el nefasto segundo cuarto.
Dusko sentó a Betts dejando a Chapu y
Luis como hombres interiores y asi tratar
de combatir la zona a base de triples,
pero el resultado una vez mas salió
demencial para los intereses baskonistas.
No precisamente por falta de ganas o
actitud, porque si algo no se puede
reprochar a este equipo es su tremenda
garra y su gran coraje, pero ante un
equipo como Estudiantes, es muy
complicado ganar sin los pivots grandes
(Betts o Splitter) ocupando la zona y
acompañando a Scola tanto en defensa
como en ataque. Este fue el gran error
del tercer partido, y ayer volvió a
convertirse en la tumba azulgrana. El
marcador en el minuto 18, habla por si
solo: ¡¡¡26-45!!! El Baskonia habia
tocado fondo. Por delante quedaban 22
minutos en los que necesitaba resurgir de
sus cenizas para remontar el vuelo, pero
el asunto parecía muy complicado ante la
gran estudiada defensa colegial, y la
impotencia a la hora de rebañar los
rebotes en aro propio. Sin embargo en
esos últimos dos minutos del primer
tiempo, el Baskonia pudo remontar algo el
vuelo a base de grandes jugadas del
killer lituano, acercando al equipo a 13
puntos (36-49).
Tras este
mini parcial realizado por el Baskonia,
un rayo de luz comenzaba a entrar por la
milimétrica cúpula del Buesa Arena. Era
la luz de la esperanza, la luz que nos
decia que la guerra no estaba perdida.
Porque realmente no lo estaba. Quedaban
20 minutos para intentar la machada y
colocarse en la gran final ante el
Barcelona. Una tarea complicada para la
veinteañera plantilla baskonista, pero
no imposible. Con el público haciendo de
sexto hombre, el equipo mas mentalizado
atras y mas aguerrido y acertado en
ataque, los puntos de desventaja
comenzaron a caer del marcador.
Calderón, Maci y Nocioni se encargaron
de materializar triples, contrataques y
canastas de garra, mientras Scola y
Splitter hacían el trabajo sucio en la
zona, remontando puntos a contrareloj. La
grada volvia a creer en la victoria y el
pabellón rugia cada vez mas fuerte,
haciendo palpitar la insaciable sed de
victoria en el seno baskonista. El Estu
comenzaba a notar el aliento azulgrana en
el cogote cada vez con mas cercania, pero
los colegiales siguieron fieles a su
estilo y lograron pasar el dificil cuarto
con ventaja positiva (66-68).
Lo mas
dificil se habia conseguido. Ahora solo
faltaba el último enpujoncito para
enganchar al rival y zarandearlo sin
piedad hasta dejarlo KO. Y es que la
guerra entre los dos equipo estaba en su
punto mas álgido. Con el paso de los
minutos, la grada explotaba en cada
jugada baskonista, mientras sacudía las
paredes del ovni con un ruido
ensordecedor en cada acecho rival. Pero
los verdaderos protagonistas y la
autentica realidad, estaban ahí abajo.
La realidad era que el Baskonia lo tenia
a un paso, y los protagonistas eran los
jugadores que lo sabían. Y precisamente
ellos fueron los que lo consiguieron. Un
canastón de Macijauskas desde la zona
ponía el empate a 72 a falta de 5
minutos para el final ante el delirio de
los 9300 aficionados presentes y los que
lo seguían a traves de las ondas. Todos
los desperfectos se habian arreglado.
Llegaba la hora de echar el pulso
definitivo, siendo el mas fuerte en estos
5 minutos el merecedor de la victoria.
Todo parecia indicado a que se celebrase
una fiesta en el pabellón de Zurbano,
sobre todo tras conseguir Chapu una
canasta de raza con falta personal que
ponia el 74-70 en el marcador.
Sin
embargo, lo que parecia muy bien
encarrilado se fue tornando a gris. Chapu
falló el adicional y Splitter cayó
fulminado por las faltas, algo que
provocó la entrada en cancha de los 4
pequeños, dejando de nuevo a Scola como
único pivot nato. Una formula, que
costó bien cara en el tercer partido,
que a punto estuvo de arruinar el partido
de ayer en el segundo cuarto, y que
tampoco funcionó en los momentos
finales. El equipo comenzó a errar en
ataque, falló en defensa y perdió
balones, algo que volvió a dar alas al
Estu ante la desolación azulgrana. Chapu
cayó tambien por faltas y con él casi
todas las esperanzas de hipotética
remontada. Los segundos pasaban como
centellas y el Estu seguia creciendo.
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